Dentro de la riqueza de carismas que el Espíritu Santo suscita en su Iglesia, la Fraternidad Mariana de la Reconciliación cuenta con una espiritualidad y estilo propios: la espiritualidad sodálite. Confirmada por el Papa Juan Pablo II como un camino válido hacia la santidad, con espíritu de humildad buscamos servir y amar intensamente a la Iglesia.

Uno de los rasgos esenciales de nuestra espiritualidad es vivir un intenso amor filial a Santa María. Viviendo la espiritualidad de María y como hijas suyas queremos cooperar con Ella en su misión de llevar a sus hijos hacia el Señor Jesús.

Conscientes de las rupturas presentes en la vida de los seres humanos y de la cultura, asumimos como una prioridad en nuestras vidas, el compromiso de vivir y anunciar la Reconciliación traída por el Señor Jesús en todos los lugares donde nos encontremos.