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Francisca Silva (Santiago, Chile)
20 años
“Yo hice mi promesa AMI en el 2009 porque la vocación de las Fraternas me cuestionaba mucho, especialmente su compromiso con las personas, en sus sufrimientos y en todos los aspectos de su vida. También me llamaba la atención la amistad que viven entre ellas y su alegría. Después de reflexionarlo y rezarlo, decidí hacer este año de discernimiento, sin tener mucha conciencia del enorme regalo que Dios me estaba dando. Desde entonces, mi tiempo de AMI ha sido una ocasión para ahondar en mi relación con el Señor, conocerme mucho a mí misma y conocer más de cerca la vocación de las Fraternas. Ha sido un espacio de compartir en comunidad con mis hermanas AMIs, de formarnos juntas, conocernos profundamente entre nosotras, hacer apostolado y entregarnos a l otro por amor.
Personalmente, a pesar del miedo que da enfrentarse a la grandeza de lo que Dios me pide, es una alegría saber que estoy respondiendo, que estoy descubriendo para qué Dios me ha creado. No cambio la experiencia por nada y agradezco a Dios el permitirme vivirla. No niego que es exigente hacerte la pregunta de qué quiere Dios para ti, pero yo puedo decir que vale la pena, porque yo he descubierto que esto es lo que me hace feliz”. |
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Daniela Ortega (Chihuahua, México)
19 años
“Conocí la Fraternidad en un campamento de verano vocacional en Connecticut, USA. Por primera vez me hice la pregunta ¿Cuál es mi vocación? ¿Cuál es el Plan de Dios para mí? Durante tres años la pregunta seguía en mi interior pero el activismo y la falta de silencio en mi vida no me permitían darme tiempo para escuchar a Dios en mi corazón. Me daba cuenta de que me faltaba algo y que hiciera lo que hiciera no era suficiente.
Fue en Cruz Blanca, donde puede experimentar y descubrir lo que me faltaba. Pude compartir muchísimo con otras AMIS, que se convirtieron en mis mejores amigas en poco tiempo. Me daba cuenta de que yo también buscaba lo mismo que ellas: la santidad, que sólo se logra siguiendo nuestra propia vocación. Hice mi promesa AMI porque me di cuenta que era lo que necesitaba; tiempo para rezar, para estar con Jesús en silencio.
Después me di cuenta que necesitaba conocerme a mi misma y así descubrir para que Dios me creó. Durante este tiempo, he podido descubrir el plan perfecto durante toda mi vida; cómo Dios me ha acompañado en los momentos felices y también en los difíciles, cómo ha cuidado de mí y de mi familia, y poco a poco me ha ido formando. Por medio de María he podido acercarme más a Jesús. Ella me ha llevado de la mano a su Hijo para así cumplir su Plan: seguir mi vocación. Eso me hace muy feliz”. |