Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son los “signos” que pueden ayudarme para reconocer que pueda estar llamada a la vida consagrada?
1. Descubrir que Dios te pide un compromiso de amor total.
2. Un deseo de donarse totalmente en un amor incondicional.
3. Una especial sensibilidad a querer cambiar el mundo, ayudar a los demás, a realizar algo por mejorar las situaciones de dolor y sufrimiento que viven las personas.
4. La amistad tiene un papel fundamental en tu vida.
5. Otras personas te han sugerido alguna vez que podrías estar llamada a la vida consagrada o religiosa.

¿Cómo puedo saber si estoy llamada a ser una fraterna?
Hay muchas comunidades donde se puede vivir la vida consagrada dentro de la Iglesia Católica. En medio de estos caminios espirituales distintos, la Fraternidad Mariana de la Reconciliación es un caminio específico. Si tú quieres saber si estás llamada por Dios a ser una fraterna, lo primero que tienes que hacer es escuchar el llamado de Dios en el silencio de la oración a través de una vida espiritual intensa y cada vez más profunda y conocer nuestro carisma y espiritualidad poniéndote en contacto con alguna fraterna.

¿Cómo es la vida cotidiana de una fraterna?
Tratamos de hacer de nuestra vida oración. Es por ello que le damos una imporantancia central a la vida espiritual, tanto a la oración personal como la comunitaria, para poder así testimoniar al Señor Jesús a través de nuestra acción.
Además de las diferentes actividades apostólicas y trabajo de la que está compuesta nuestra vida cotidiana, nuestro horario diario usualmente incluye: Misa, Adoración al Santísimo, Rosario, Lectio Divina, rezo del laudes y completas -oración de la mañana y la noche-, lectura espiritual, tiempo para el estudio, deporte y tiempo para la vida comunitaria y el compartir fraterno donde compartimos y reflexionamos en torno a nuestra misión. En nuestras comunidades -que buscan vivir un espíritu de familia, es por eso que están compuestas usualmente por un máximo de 10 a 12 personas por casa-, con el Señor como el centro de la misma, encontramos la alegría de la  verdadera amistad, necesario descanso y aliento para nuestras almas, en el cumplimiento de nuestra misión.

¿Hay algunas características específicas que debo tener para ser fraterna?
No hay caracterísiticas “universales” entre las fraternas, nuestras comunidades son bendecidas con diferentes personalidades, culturas y dones que nos enriquecen mutuamente. Sin embargo, necesitas tener ciertas características para poder vivir la plena disponibilidad apostólica a través de la vivencia de la obediencia, el celibato y la comunicación de bienes, que es la vocación de toda fraterna. Así mismo, es fundamental contar con los dones necesarios para vivir una intensa vida comunitaria.

¿Qué edad debo tener para unirme a la comunidad?
Si bien no hay una edad “esperada” para responder a la vocación ya que ella es un llamado de Dios, debes tener por lo menos 18 años de edad para entrar en comunidad.

Si quiero o siempre he deseado casarme y tener hijos, eso significa que no tengo vocación para ser fraterna?
No. Muchas fraternas han deseado casarse antes de descubrir su vocación. El ser llamada a consagrar la vida a Dios no significa que uno deja de ser mujer y por lo tanto no renuncia a la maternidad. Como fraternas, estamos llamadas a vivir una “maternidad espiritual”, teniendo a la Vírgen María como nuestra guía y modelo. Estamos llamadas a acompañar maternalmente a muchas personas en su fe y en su camino de amor a Jesús.

¿Porqué las fraternas no usan hábito?
No usamos hábito porque somos laicas que nos consagramos a Dios para viivr el apostolado. No somos religiosas. Estamos llamadas a vivir nuestra consagración en medio del mundo, buscando transformarlo desde dentro a través del testimonio personal y la llegada a las realidades laicas y en especial a los jóvenes en su medio ambiente. Ahora bien, no somos del mundo; le hemos dado toda nuestra vida al Señor Jesús y eso se revela en la manera como nos vestimos, en lo que hablamos, en lo que hacemos conservando nuestra vocación laical.

¿Puede una fraterna ir al cine, hacer deporte, ir a la ópera o salir a comer pizza?
Claro que puede! Hacemos estas actividades en comunidad o como parte de nuestro apostolado siempre velando porque sean espacios adecuados para una mujer consagrada.

¿Con qué frecuencia puede una fraterna ver a su familia?
No existe una “regla” en la frecuencia de cuanto puede una fraterna ver a su familia, porque ello depende de muchos factores tales como el lugar donde ella vive en el momento por su misión. Sin embargo, nuestras familias son muy importantes para nosotras, además de tener un contacto frecuente con ellos, los llevamos siempre presentes en nuestras oraciones y en nuestro corazón. Si una fraterna vive en un país diferente a donde viven sus padres, los visita normalmente por lo menos una vez al año.

¿Qué debo hacer si pienso que Dios me llama a ser una fraterna?
No tengas miedo! Ábrele las puertas de tu corazón a Cristo. Confía en Dique Dios tiene para ti un Plan de amor para que seas feliz, un Plan que responde a quien tú eres en realidad con todos los dones con los que te ha bendecido. Lo primero que debes hacer es entrar en contacto con nosotras, y reza, reza mucho para escuchar con atención el llamado de Dios para ver si te está pidiendo que hagas un compromiso de discernimiento vocacional como una AMI. (Entra aqui).

Algunas guías generales sobre el discernimiento de tu vocación serán:
1. Empieza a desarrollar una vida de oración y frecuenta la recepción de los sacramentos.
2. Estate atenta a los signos que Dios te envía en la oración, a través de las personas y en lo profundo de tu corazón.
3. Profundiza en el conocimiento de ti misma.
4. Aprende más acerca de la vocación participando activamente de su misión en el apostolado.
5. Confía tu discernimiento a María para que sea Ella quien te guíe en este camino de escucha y respuesta generosa al llamado de su Hijo.